Después de algunos años de mantener activo este blog, Marilina Ross accedió por primera vez a responder una serie de preguntas que le acercamos vía mail, con el propósito de conocer algo más de su valiosa trayectoria como actriz, cantautora y artista popular. Lo hizo con rapidez y amabilidad. Compartimos a continuación nuestras inquietudes y sus respuestas.
– En tus comienzos trabajaste con varias glorias del teatro y el cine. ¿Tuviste oportunidad de tratar a esas dos grandes y populares actrices-cantantes que fueron Libertad Lamarque y Tita Merello?
– No las conocí, lamentablemente. Con quien tuve la dicha de trabajar en mis comienzos fue Luisa Vehil. Muchas veces me escondía entre bambalinas para ver su trabajo, que recreaba cada día… Fue una buena escuela.
– Hay un trabajo tuyo del que se sabe poco: una versión de Gigí, en Mar del Plata en 1967. ¿Qué recordás de esa experiencia?
– ¡Me encantó hacer esa obra! ¡Creo que fue un buen trabajo!
– Antes de alcanzar repercusión con Quereme en 1975, ¿hubo alguien que te alentaba para que cantes?
– No…jajaja ¡creo que todo lo contrario! Sólo Piero influyó mucho para que grabara el primer LP, Estados de ánimo.
– No hace mucho, en una entrevista, Alejo Stivel (hijo de David), contó que a comienzos de los años ’70 asistía con vos a conciertos de rock (“Marilina trabajaba con mi papá y era como una tía mía. Me acuerdo que me llevó a ver a Vox Dei, a Arco Iris”). ¿Qué recordás de eso? ¿Qué te interesaba del rock en esos años?
– Todo. Fue un momento de mucha creatividad. Mi banda preferida fue Almendra. También Pedro y Pablo, o sea Miguel Cantilo. Creo que Cantilo nunca fue valorado como se merece.  Y recuerdo a Alejo de chiquito y de grande. Casi nos casamos para que zafara de la colimba en plena dictadura.
– En 1972 te presentaste como cantante en el Teatro de la Cova, incluyendo en tu repertorio temas de Joan Manuel Serrat y Miguel Cantilo. ¿Recordás qué temas eran? 
– Cantaba Aquellas pequeñas cosas de Serrat y una sobre Raimundo Ongaro de Cantilo. ¡Las cosas que me estás haciendo acordar!… Decía Mirá Raimundo, que el nuevo mundo no espera más. Y también cantaba La era está pariendo un corazón de Silvio Rodríguez. Después de mí venía un dúo que estaba empezando: Sui Generis o sea Charly y Nito, dos adolescentes… ¡Ese día supe lo talentosos que eran!
– Estando exiliada en España, Migré tuvo el gesto de mencionarte en un programa televisivo, hablándole a un maniquí. ¿Recordás gestos solidarios de otros colegas durante esa época?
– La verdad que no. Pero esa escena de Migré fue impresionante, según me relataron mis padres por carta. Sin mencionar mi nombre me habló diciéndole al maniquí: Usted, que no puede trabajar ahora … ¡la extrañamos!
– ¿Qué trabajo de los que hiciste en España durante el exilio te dejó más satisfecha? 
– Lo último que hice en TVEspañola fue un especial con mis canciones, en el ’80. Qué curioso… ¡Lo último que hice en televisión aquí, antes del exilio, fue un especial de mis canciones también!… Pareciera que siembro canciones y me voy…
– ¿Conocías a Sandra Mihanovich antes de tu regreso a la Argentina a fines de 1980?
– No. Nos presentó Ale Doria en los finales del ’80.
– Cuando grabaste Soles en 1982 ¿te sentiste aceptada o resistida por la gente del rock nacional?
– Simplemente ignorada.
– ¿Recordás alguna anécdota de tus charlas con Eladia?
– Un día me dijo: Vos como cantante sos muy buena actriz.
– Has grabado versiones propias de temas de Claudio Baglioni, Ivano Fossati, Amadeo Minghi, Silvio Rodríguez, Víctor Manuel. ¿Tuviste algún tipo de devolución por parte de ellos alguna vez?
– No. Nada, che. ¡Si recibo un comentario de Baglioni me desmayo!
– En los ’90 participaste cantando Planeta nuestro en un evento en defensa de la ecología en Brasil. ¿Cómo fue eso?
– La grabé en portugués y la sembré por allí. ¡Y me fui! Jaja…
– ¿Cómo ha sido la repercusión que obtuviste como cantautora en otros países? 
– La verdad que muy poca. Lissette me grabó Quereme y Soles en Puerto Rico, y las sigue cantando hoy.
– En 1991 participaste de dos funciones de teatro leído en el Teatro de la Campana junto a China Zorrilla, encarnando a Eva Perón. ¿Qué recuerdo tenés de eso?
– ¡Era un placer trabajar con China! ¡Y hacer de Evita también! ¡¡Y leer y no memorizar letra también!!
– En una entrevista en los ’80 dijiste que hubieras vuelto al cine para hacer algo como El sacrificio (de Andrei Tarkovski) pero que lamentablemente en nuestro país no se hacían películas de ese tipo. ¿Hay otra que cuando la viste pensaste que te hubiera gustado actuar en la misma?
– Acabo de ver en Netflix a Roger Waters en The Wall. Eso me encantaría haber hecho, incluyendo las canciones… ¡Para pedir, pidamos!
– Sabemos que entre tus planes para el disco Más que un sueño hubo dos que finalmente se frustraron: grabar Cruzando las grandes aguas junto a Mercedes Sosa y Basurero nuclear con Pappo. ¿Hubo otra que no pudo concretarse?
– Sí. Joaquín Sabina en Puerto Pollensa en rumbita flamenca.
– Siempre decís que, en materia de música, lo que más te gusta son los “cantautores”. Nos gustaría saber si en estos tiempos escuchás o te gustan algunos. Te tiro nombres: Rosana, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Alejandro Sanz, Jorge Drexler, Kevin Johansen, Julieta Venegas, Calle 13, Lisandro Aristimuño, Abel Pintos, Axel, Luciano Pereyra, Vicentico, Raly Barrionuevo…
– Sííí… Rosana, Sanz, Guerra… ¡Aristimuño!… ¡Calle 13, sííí! ¡Lerner! ¡Y siempre Baglioni!

“Cuando Paco se casó con Zulema [Katz, quien se había separado de David Stivel] se fue a vivir con ella y los chicos a un petit hotel en Venezuela al 700, en el piso de arriba. Era un casa muy grande, de techos altos, bastante deteriorada. Siempre había reuniones de gente a la noche. Tenía una terraza también, en verano comíamos ahí. Yendo a la terraza había uno o dos cuartos donde Paco daba refugio a los amigos o amigas que se separaban o necesitaban un lugar donde vivir. Me acuerdo por ejemplo ahí a Marilina Ross con Emilio Alfaro, creo que en alguna época pasó Cristina Banegas con Alberto Fernández de Rosa… Era un universo que giraba en torno de Paco, él era el centro de todo eso.”

(Horacio Bervitsky sobre Francisco Paco Urondo, asesinado el 17/6/1976 -del libro Hermano Paco Urondo, 2007-)

Marilina compuso con Urondo las canciones Qué será de mí y Vivir aquí, grabadas en 1966 y 1968 respectivamente. 

Un chico en Casilda desapareció en aquella época y después apareció muerto. Fue muy doloroso para nosotros, contó [el entrenador de la Selección Argentina] Jorge Sampaoli en una radio, el año pasado, convencido del valor de la sensibilidad y de la memoria. La dictadura, como a muchos de su generación en Argentina, lo marcó. Marilina Ross, actriz y cantante que estuvo prohibida durante la dictadura, fue a tocar a Casilda y a él todavía se le eriza la piel con el momento en que cambió la letra de una canción para decir: Aunque no lo veamos, Perón siempre está”.
(Goal.com, 18/5/2017)

“[Mi hermana] María Cristina desapareció en junio de 1976 y nunca más supimos de ella, al poco tiempo murió mi padre de tristeza. En España me ayudó a editar un disco el Nano Serrat, pero realmente no me podía concentrar en mi actividad. La desazón y la impotencia se habían instalado en mi corazón, más allá de compartir con amigos como Horacio Guarany, Marilina (Ross), Héctor Alterio, Lautaro Murúa, Luis Politti, pero sentía esa necesidad imperiosa del retorno (…) El regreso de la democracia nos envolvió en un gran firmamento de esperanza y mis temas, orgullo mediante, se erigieron en verdaderos símbolos de ese entonces”.
(Víctor Heredia, El gobierno pone en peligro la democracia, Diarioshow, 8/4/2017)

“Aquí está presente el universo femenino con su sensibilidad a flor de piel. Ofreciéndose a quien se identifique con él y a quien se anime a compartirlo, abierto de par en par, como la madre tierra ofreciéndonos su casa durante el tiempo que estemos en este plano.”
(Texto de Marilina Ross publicado en el arte de tapa del disco Nosotras, de Julia Zenko)

-Foto: Marilina junto a Zenko y Marián Farías Gómez en la presentación del disco en Sala Siranush (Bs As), 20/3/2017- 

“La dupla de autores [Jorge Maestro y Sergio Vainman] (…) se dedicó a escribir seis miniseries de 13 capítulos cada una. La primera estaba protagonizada por Rodolfo Ranni y Gerardo Romano, quien hacía de un adicto a las drogas. Se iba a titular Contra viento y marea, pero no pudieron porque había una canción de Marilina Ross que se llamaba igual. Cuando la miniserie ya estaba grabada, Maestro se cruzó con el entonces gerente de Promociones, Ángel Mele, desesperado porque tenía que promocionar el programa y todavía no había título. ‘Estoy en zona de riesgo’, dijo. Y los autores le respondieron: ‘Ese es el nombre’.”

(Del libro Nacidos para contar, Editorial Grijalbo)

“Los primeros relatos los tuve en una gira con River a España, y nos fueron a saludar al hotel Piero, Marilina Ross y Horacio Guarany. Nos contaron por qué se habían tenido que ir. Después, en 1979, cuando jugamos en Suiza la revancha contra Holanda, me enteré de un par de cosas más (…) Una vez dije que me hubiera gustado salir campeón en democracia. Y así es. Nos hubieran reconocido mejor”.
(Leopoldo Jacinto Luque, jugador de la Selección Argentina en el Mundial de Fútbol 1978, diario La Voz, 21/03/2016)

“En el ’80, un día iba caminando por Corrientes, me encontré con una amiga y me propuso ir a cantar a un bolichito que estaba en Córdoba y Esmeralda. El boliche se llamaba 858 y ahí nos reuníamos para tocar hasta la madrugada. No cobrábamos un mango, pero cantábamos, que era lo importante. Al tiempo, y cuando el dueño de 858 ya nos había echado, fui a Tramps para saludar a Marilina Ross y ella me invitó a cantar. Como al dueño le gustó mucho, me habló para que tocara todos los viernes. Allí estuve seis meses y paralelamente me contrataron para hacer shows en otros boliches.”
(Celeste Carballo, revista Pelo, 1983)