Marilina Ross trae sus clásicos

Dueña de canciones que emocionan y recordada por éxitos en televisión y cine, como Piel naranja, La tregua y La Raulito, Marilina Ross es un ícono de la música y la actuación de los ’70. Clásicos como Puerto Pollensa, Quereme… tengo frío, Vos, yo, uno más uno y Fotos mías son los que la convirtieron en una favorita del público y de sus colegas, quienes suelen elegir sus canciones para darles su toque arriba del escenario. Luego de pasar un tiempo distanciada de los escenarios, Ross claudicó ante su pasión por la música y regresó. Por estos días, está presentándose con asiduidad en Buenos Aires y esta noche, regresa a Mendoza tras una larga ausencia, y así reencontrarse con un público expectante por escuchar sus composiciones más personales. Recuperada de algunos problemas de salud (sufre de EPOC) y felizmente casada con su pareja de varios años, Patricia Rincci, Ross vive un gran momento personal y profesional. Sigue componiendo –escribió un tema para Julia Zenko- y volverá a calzarse el traje de actriz en la próxima cinta de Marcos Carnevale. Diario UNO dialogó con la cantautora para conocer más de su actual vida y este regreso que la vuelve a poner en contacto con sus fans.
–Venís con un recital que repasa tu carrera y que está dirigido por Ángel Mahler, ¿cómo será?
–Bueno, es un repaso por las canciones que escribí a lo largo de mi carrera, desde las primeras hasta la última, que está dedicada a mi pareja. Es un recorrido por toda mi vida.
–¿Por qué elegiste a Mahler?
–Nos conocemos desde hace años y hemos trabajado juntos. En esta vuelta mía a los escenarios, me pareció que iba a ser lindo estar con un amigo de toda la vida y con quien nos llevamos bien. Nos entendemos con pensamientos directamente y eso, en el resultado final, se nota.
–Hace unos años, vos te despediste de los escenarios…
–Sí. La realidad es que había decidido alejarme de los escenarios, porque tengo un problema pulmonar por el que no me puedo mover libremente. Entonces, al sentirme impedida, decidí dejar antes de que algo salga mal o que la gente no quisiera verme más (risas). Pero la tristeza me invadió porque para mí era y es muy hermoso cantar y estar en contacto con el público. Y un día, mi amiga Sandra Mihanovich, en complot con mi pareja, me hicieron una especie de trabajo, en el que caí. Armaron algo para que fuera a un programa de TV y cantara, y así fui encontrándome nuevamente con la música. Además, me di cuenta de que mi voz está bien y elegí volver. Decidí reiniciar un poco todo. Por eso, empiezo a recorrer el interior de nuevo y elijo arrancar en Mendoza.
–Formaste parte de una generación que tuvo muchas mujeres destacadas en el canto, pero actualmente no hay figuras femeninas fuertes en la música, ¿por qué?
–Es muy cierto eso, pero no sé qué explicación darle. Supongo, en realidad, que ya llegarán. No creo que esto esté signado por algo en particular, creo que son situaciones que se dan. Nosotras, toda esa generación a la que hacés mención, tuvimos que agradecer a la Guerra de las Malvinas para que nuestros discos empezaran a funcionar, porque hasta que no se prohibió la música en inglés en las radios no teníamos posibilidad de editar. Esperemos que no sea necesaria otra guerra para mostrar lo que hacemos.
–¿Qué te parece la música actual?
–No entiendo la música de ahora, me ha superado. No me conmueve. A mí, me conmueve la melodía y la armonía de la canción, eso es lo que me enseñaron mis maestros, gente como Los Beatles. Está música de ahora, marchosa, que tiene mucho tambor y bajo, no la entiendo.
–Tu música siempre se caracterizó por conmover. ¿Te sorprendió ese nivel de identificación del público con tus canciones?
–Sí. Fui la primera sorprendida por eso. Yo siempre conté las cosas que me pasan a mí, porque soy a quien mejor conozco, entonces hablé siempre de cuestiones de mi vida. Pensé que eran muy  personales y que nadie se iba a sentir identificado, pero no fue así. Al contrario, muchos se vieron reflejados. Siempre recuerdo esa frase que dice pinta tu aldea y pintarás el mundo, porque es verdad que somos todos iguales.
–También volvés a actuar y de la mano de Marcos Carnevale, ¿qué podés adelantar?
–Es un proyecto muy lindo. Comparto escenas con Norma Aleandro y Ana María Picchio. Tenemos una historia entre las tres y esporádicamente compartimos escenas con Pepe Cibrián y Graciela Borges. Se va a filmar el año que viene y estoy contenta. La historia es tan bella que tuve que aceptar cuando Carnevale me la contó.
–Hubo un momento de tu carrera en el que dejaste la actuación…
–Hace muchísimo que dejé de ser actriz, sí. En este último tiempo extrañé mucho más la música que la actuación. La actriz puede no estar, cosa que pasó. Hubo un momento en que tuve que abandonar proyectos de actuación, como una película que me ofrecieron de Pino Solanas, porque preferí grabar un disco y seguir con la música. Siempre elegí el recital, el vivo y la música. Me da mucho más placer la conexión con la música que con la actuación.
–¿Has vuelto a componer?
–Sí. Un poco he estado escribiendo. Fue muy loco porque se me ocurrió escribir una zamba, que se llama Nuestra zamba y ya la grabó Julia Zenko. Está lindísima y espero que la escuchen en su próximo disco.
–¿Pensás en un disco nuevo?
–Eso lo veo un poquito más lejos. No tengo tantas canciones como para hacer un disco nuevo. Si algún día las tengo, quizás lo haga.

Por Selva Florencia Manzur (Diario Uno, Mendoza, 16/10/2014)

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