Ser o no ser rock

“En la década del ’70 empezaron a aparecer algunas mujeres en la escena del rock nacional, entre las que pueden contarse Gabriela Parodi, Mirtha Defilpo y María Rosa Yorio. Sin embargo, no ocupaban lugares de paridad frente a los protagonistas indiscutidos que eran todos varones. (…) A partir de la guerra de Malvinas se prohibieron las canciones con letras en inglés y esto generó una demanda de nuevas propuestas en castellano. Como parte de ese proceso las mujeres regresaron a escena. Algunas como Yorio, Patricia Sosa y Silvina Garré devinieron artistas apoyándose nuevamente en las relaciones de alianza con un músico. Otras artistas, como Sandra Mihanovich, Marilina Ross y Celeste Carballo operaron una ruptura aún mayor cuando construyeron su carrera por fuera del amor heterosexual. Además de ingresar al mundo del rock nacional sin la mediación de las relaciones amorosas y proponiendo otras formas de ser cantante, las tres artistas se relacionan con la visibilización de la homosexualidad femenina frente a los discursos patologizantes hegemónicos en la época. Sus canciones y performances cuestionaban la moral sexual, ‘occidental y cristiana’, defendida por la última dictadura, comenta Gustavo Blázquez [investigador independiente del CONICET en el Instituto de Humanidades].”
(Marina López Cordero en Conicet.gov.ar, 13/7/17)

Después de algunos años de mantener activo este blog, Marilina Ross accedió por primera vez a responder una serie de preguntas que le acercamos vía mail, con el propósito de conocer algo más de su valiosa trayectoria como actriz, cantautora y artista popular. Lo hizo con rapidez y amabilidad. Compartimos a continuación nuestras inquietudes y sus respuestas.
– En tus comienzos trabajaste con varias glorias del teatro y el cine. ¿Tuviste oportunidad de tratar a esas dos grandes y populares actrices-cantantes que fueron Libertad Lamarque y Tita Merello?
– No las conocí, lamentablemente. Con quien tuve la dicha de trabajar en mis comienzos fue Luisa Vehil. Muchas veces me escondía entre bambalinas para ver su trabajo, que recreaba cada día… Fue una buena escuela.
– Hay un trabajo tuyo del que se sabe poco: una versión de Gigí, en Mar del Plata en 1967. ¿Qué recordás de esa experiencia?
– ¡Me encantó hacer esa obra! ¡Creo que fue un buen trabajo!
– Antes de alcanzar repercusión con Quereme en 1975, ¿hubo alguien que te alentaba para que cantes?
– No…jajaja ¡creo que todo lo contrario! Sólo Piero influyó mucho para que grabara el primer LP, Estados de ánimo.
– No hace mucho, en una entrevista, Alejo Stivel (hijo de David), contó que a comienzos de los años ’70 asistía con vos a conciertos de rock (“Marilina trabajaba con mi papá y era como una tía mía. Me acuerdo que me llevó a ver a Vox Dei, a Arco Iris”). ¿Qué recordás de eso? ¿Qué te interesaba del rock en esos años?
– Todo. Fue un momento de mucha creatividad. Mi banda preferida fue Almendra. También Pedro y Pablo, o sea Miguel Cantilo. Creo que Cantilo nunca fue valorado como se merece.  Y recuerdo a Alejo de chiquito y de grande. Casi nos casamos para que zafara de la colimba en plena dictadura.
– En 1972 te presentaste como cantante en el Teatro de la Cova, incluyendo en tu repertorio temas de Joan Manuel Serrat y Miguel Cantilo. ¿Recordás qué temas eran? 
– Cantaba Aquellas pequeñas cosas de Serrat y una sobre Raimundo Ongaro de Cantilo. ¡Las cosas que me estás haciendo acordar!… Decía Mirá Raimundo, que el nuevo mundo no espera más. Y también cantaba La era está pariendo un corazón de Silvio Rodríguez. Después de mí venía un dúo que estaba empezando: Sui Generis o sea Charly y Nito, dos adolescentes… ¡Ese día supe lo talentosos que eran!
– Estando exiliada en España, Migré tuvo el gesto de mencionarte en un programa televisivo, hablándole a un maniquí. ¿Recordás gestos solidarios de otros colegas durante esa época?
– La verdad que no. Pero esa escena de Migré fue impresionante, según me relataron mis padres por carta. Sin mencionar mi nombre me habló diciéndole al maniquí: Usted, que no puede trabajar ahora … ¡la extrañamos!
– ¿Qué trabajo de los que hiciste en España durante el exilio te dejó más satisfecha? 
– Lo último que hice en TVEspañola fue un especial con mis canciones, en el ’80. Qué curioso… ¡Lo último que hice en televisión aquí, antes del exilio, fue un especial de mis canciones también!… Pareciera que siembro canciones y me voy…
– ¿Conocías a Sandra Mihanovich antes de tu regreso a la Argentina a fines de 1980?
– No. Nos presentó Ale Doria en los finales del ’80.
– Cuando grabaste Soles en 1982 ¿te sentiste aceptada o resistida por la gente del rock nacional?
– Simplemente ignorada.
– ¿Recordás alguna anécdota de tus charlas con Eladia?
– Un día me dijo: Vos como cantante sos muy buena actriz.
– Has grabado versiones propias de temas de Claudio Baglioni, Ivano Fossati, Amadeo Minghi, Silvio Rodríguez, Víctor Manuel. ¿Tuviste algún tipo de devolución por parte de ellos alguna vez?
– No. Nada, che. ¡Si recibo un comentario de Baglioni me desmayo!
– En los ’90 participaste cantando Planeta nuestro en un evento en defensa de la ecología en Brasil. ¿Cómo fue eso?
– La grabé en portugués y la sembré por allí. ¡Y me fui! Jaja…
– ¿Cómo ha sido la repercusión que obtuviste como cantautora en otros países? 
– La verdad que muy poca. Lissette me grabó Quereme y Soles en Puerto Rico, y las sigue cantando hoy.
– En 1991 participaste de dos funciones de teatro leído en el Teatro de la Campana junto a China Zorrilla, encarnando a Eva Perón. ¿Qué recuerdo tenés de eso?
– ¡Era un placer trabajar con China! ¡Y hacer de Evita también! ¡¡Y leer y no memorizar letra también!!
– En una entrevista en los ’80 dijiste que hubieras vuelto al cine para hacer algo como El sacrificio (de Andrei Tarkovski) pero que lamentablemente en nuestro país no se hacían películas de ese tipo. ¿Hay otra que cuando la viste pensaste que te hubiera gustado actuar en la misma?
– Acabo de ver en Netflix a Roger Waters en The Wall. Eso me encantaría haber hecho, incluyendo las canciones… ¡Para pedir, pidamos!
– Sabemos que entre tus planes para el disco Más que un sueño hubo dos que finalmente se frustraron: grabar Cruzando las grandes aguas junto a Mercedes Sosa y Basurero nuclear con Pappo. ¿Hubo otra que no pudo concretarse?
– Sí. Joaquín Sabina en Puerto Pollensa en rumbita flamenca.
– Siempre decís que, en materia de música, lo que más te gusta son los “cantautores”. Nos gustaría saber si en estos tiempos escuchás o te gustan algunos. Te tiro nombres: Rosana, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Alejandro Sanz, Jorge Drexler, Kevin Johansen, Julieta Venegas, Calle 13, Lisandro Aristimuño, Abel Pintos, Axel, Luciano Pereyra, Vicentico, Raly Barrionuevo…
– Sííí… Rosana, Sanz, Guerra… ¡Aristimuño!… ¡Calle 13, sííí! ¡Lerner! ¡Y siempre Baglioni!

“Cuando Paco se casó con Zulema [Katz, quien se había separado de David Stivel] se fue a vivir con ella y los chicos a un petit hotel en Venezuela al 700, en el piso de arriba. Era un casa muy grande, de techos altos, bastante deteriorada. Siempre había reuniones de gente a la noche. Tenía una terraza también, en verano comíamos ahí. Yendo a la terraza había uno o dos cuartos donde Paco daba refugio a los amigos o amigas que se separaban o necesitaban un lugar donde vivir. Me acuerdo por ejemplo ahí a Marilina Ross con Emilio Alfaro, creo que en alguna época pasó Cristina Banegas con Alberto Fernández de Rosa… Era un universo que giraba en torno de Paco, él era el centro de todo eso.”

(Horacio Bervitsky sobre Francisco Paco Urondo, asesinado el 17/6/1976 -del libro Hermano Paco Urondo, 2007-)

Marilina compuso con Urondo las canciones Qué será de mí y Vivir aquí, grabadas en 1966 y 1968 respectivamente.